Hay una pregunta clave que todos en nuestra empresa o pequeño negocio deberíamos hacernos para saber la importancia de la ciberseguridad: si mañana tu sistema principal dejara de funcionar durante 48 horas por un incidente de seguridad, ¿qué pasaría?
Es necesario preguntarse cuáles serían las consecuencias, si el sistema está preparado para asumir un incidente que paralice nuestra actividad, qué pérdidas supondría y las consecuencias que tendría para el futuro del negocio.
En este contexto es cuando el significado de la palabra ciberseguridad adquiere más importancia por lo que implica: proteger la información, los sistemas y los procesos digitales que permiten que una empresa funcione cada día, desde enviar correos electrónicos , hasta emitir facturas o atender a sus clientes. Es decir, no sólo se trata de prevenir un ataque, sino sobre todo, asegurar la continuidad del negocio, la confianza de los clientes y la reputación de la empresa.
En España, los ataques de ciberseguridad han aumentado en los últimos años. El Instituto Nacional de Ciberseguridad (INCIBE) gestionó en 2025 a través de su CERT, equipo de respuesta a incidentes de ciberseguridad, un total de 122.223 incidentes, lo que representa un aumento del 26% en comparación con 2024.
De todos ellos, una gran mayoría son ataques de phishing, es decir la suplantación de empresas o personas de confianza para robar información personal o bancaria, seguidos de incidentes de malware (virus y software malicioso que afectan a sistemas y equipos); ransomware, secuestro de archivos o sistemas con exigencia de rescate económico o problemas de robo de información, es decir acceso o sustracción no autorizada de datos digitales o confidenciales.
Las pymes, las más vulnerables
Aunque por ser empresas más pequeñas podría pensarse que las pymes tienen menos posibilidades de ser atacadas, lo cierto es que es más bien al contrario, ya que suelen ser la vía de entrada a clientes o proveedores más grandes; al lanzarse los ataques de forma automatizada, el coste por objetivo para los ‘asaltantes’ es mínimo y habitualmente tienen menos controles y una respuesta más lenta que una gran empresa.
Para establecer un buen sistema de seguridad, se recomienda seguir varios pasos previos:
- Identificar qué activos, datos y riesgos tiene la empresa.
- Aplicar medidas de seguridad proporcionadas.
- Detectar vulnerabilidades y actividades anómalas.
- Actuar con rapidez para contener y recuperar información.
- Revisar, corregir y mejorar de forma continua.
El análisis de vulnerabilidades debería incluir revisar los equipos que tenemos ‘dentro’ (servidores, equipos, aplicaciones y configuraciones); detectar sistemas sin parches, servicios innecesarios expuestos y contraseñas débiles, y con ello realizar una lista priorizada de qué corregir antes y qué puede esperar.
Las vulnerabilidades más frecuentes son, por ejemplo, tener sistemas desactualizados que requieren revisión periódica pero que no se realiza, disponer de configuraciones inseguras, lo que implica tener servicios expuestos, permisos excesivos o ajustes por defecto, accesos mal gestionados con contraseñas débiles o reutilizadas o privilegios no revisados.
El correo electrónico es la principal puerta de entrada a phishing y malware, por lo que se requiere filtrado y formación.
Los teléfonos móviles no deben quedar fuera de este radar de seguridad, ya que cada vez se trabaja más con ellos y muchos ataques vienen a través de estos dispositivos. El móvil aglutina correo, chats y acceso al doble factor de autenticación: controlar este dispositivo implica un acceso completo a toda la información.
Por otra parte, en algunos casos las copias de seguridad pueden representar un riesgo, si no están preparadas para recuperar la información: tener copia no es lo mismo que poder restaurar. Requiere probar la recuperación, no solo la copia de seguridad. Por lo tanto, antes de invertir en herramientas o servicios, es esencial realizar este análisis de madurez de la compañía teniendo en cuenta los controles CIS, desarrollados por el Center for Internet Security, que son un conjunto de mejores prácticas para la ciberseguridad que proporcionan directrices claras, precisas y medibles para ayudar a las organizaciones a mejorar su postura de seguridad.
Un análisis de madurez contra un marco reconocido (CIS IG1, ISO 27001, ENS) da una fotografía objetiva: qué controles tienes, cuáles faltan y por cuáles empezar según tu riesgo real. Son sistemas establecidos que te ayudan a ir paso a paso a la hora de ir configurando tu plan de seguridad, que nunca debe realizarse sin haber analizado primero en qué punto se encuentra tu empresa.
Si te interesa este contenido te recomendamos también este vídeo
